Argentina aprueba la producción y comercialización del primer trigo transgénico

Argentina anunció, hace más de una semana, la autorización de la producción de un trigo transgénico tolerante a la sequía. El país debe esperar ahora la aprobación de Brasil, su principal importador, para confirmar la futura comercialización de esta variabilidad de trigo transgénico.

Se necesitaron alrededor de veinte años de investigación científica para producir un trigo transgénico, utilizando una molécula llamada HB4, cuya particularidad es ser tolerante a la sequía. Este resultado es fruto de una colaboración entre la empresa argentina Bioceres y un grupo de investigación de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) también de este mismo país.

Sin embargo, Francia también tiene un papel que desempeñar en este avance científico ya que la empresa francesa “Florimon Desprez”, una de las líderes mundiales en genética de trigo en el norte de ese país Europeo, trabajó en asociación con “Bioceres”.

Los veinte años de investigación se llevaron a cabo en varias etapas. "Un primer paso investigativo básico mediante el cual, con mi equipo de trabajo, dedicamos nuestro tiempo a comprender o tratar de comprender cómo algunas plantas toleran los cambios ambientales mejor que otras. En este caso, elegimos girasol porque es una planta 

que se adapta más fácilmente al medio”, explicó con claridad la doctora Raquel Chan, directora del Instituto de Agrobiotecnología del Litoral (IAL) y una de las científicas más reconocidas de América Latina, habiendo liderado el grupo de investigación que descubrió el gen para producir plantas de soja, maíz y trigo tolerantes a la sequía.

“Luego viene la etapa de cultivo, multiplicación de semillas y pruebas en el laboratorio, en invernaderos o en el campo. Una vez que podamos demostrar lo que queremos demostrar, ya que no es obvio que esta tecnología funcione en cultivos, podemos iniciar trámites regulatorios”, agregó la responsable científica del proyecto.

Estos procedimientos consisten, en Argentina, en demostrar que la siembra de este cultivo no genera daño ambiental al compararlo con la cosecha de la que proviene el trigo sin procesar. “Además, debemos demostrarle al SENASA -Servicio Nacional de Salud y Calidad Agroalimentaria- que las plantas no son dañinas tanto para la salud humana como animal”, confirmó.

Finalmente, la última aprobación corresponde a la autorización de la oficina de mercados habiendo determinado si esta tecnología ha superado todas las pruebas de salud ambiental, salud humana y animal, y si no causó ningún daño económico en el país. "Hubo que esperar cinco años antes de que recibiéramos la autorización".

¿Cuáles son consecuencias para el medio ambiente y la salud?

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Campo de trigo ©Flickr

En respuesta a esta pregunta, las opiniones están mezcladas y divididas. Este es un tema que actualmente es controvertido en Argentina. Por el lado científico, Raquel Chan confirma que "las pruebas realizadas por el SENASA han demostrado que el trigo transgénico no afecta la salud humana ni el medio ambiente".

Daniel Miralles, especializado en ecofisiología de cultivos, y más precisamente en la aplicación del trigo en el manejo y mejoramiento de plantas, da su versión de los hechos. Según él, si no se demuestra que la comercialización de trigo transgénico tiene consecuencias negativas para la salud y el medio ambiente, no hay razón para creerlo. "El hecho de que un organismo sea transgénico no significa que sea necesariamente dañino para el medio ambiente".

Según este experto, en la actualidad, el problema real de una posible comercialización de trigo transgénico está más bien ligado a la economía. “La mayor preocupación que debe tener el gobierno argentino son las consecuencias económicas de comercializar un cultivo de trigo transgénico, ya que no hay aceptación, con o sin base sólida, por parte de los consumidores. Por lo tanto, es muy probable que bajen los precios de exportación del trigo argentino, por convertirse en un país exportador de trigo transgénico”, expresó el ingeniero, al tiempo que aseguró que es “importante que un sistema de  segregación de trigo se implemente en el país para así, de aprobarse, separar los trigos transgénicos de los no transgénicos y poder diferenciar la exportación de los dos tipos de trigo".

Otros tienen una opinión completamente opuesta y ven muy mal la producción y comercialización de trigo transgénico en Argentina. Este es el caso del ingeniero agrónomo Walter Alberto Pengue, quien afirma que la aparición del trigo transgénico ocurre en un contexto “muy especial” en la historia de la Humanidad donde nunca dejamos de proclamar un planeta más verde y más respetuoso con el medio ambiente.

“El cambio en el uso de la tierra, en términos de millones de gases de efecto invernadero, es mucho más poderoso de lo que se supone mediante la producción de este trigo transgénico que, lamentablemente, se muestra como una lucha contra la sequía, mientras que en realidad es un caballo de Troya que se esconde detrás de los intereses comerciales de las grandes empresas”, justificó. Al mismo tiempo, agregó que “La llegada de este paquete tecnológico -soja transgénica, glifosato y siembra directa- termina hoy con la incorporación de un nuevo trigo transgénico que permitirá a las empresas simplemente reemplazar un herbicida por otro, glifosato con glufosinato. Los agricultores, al principio, se sentirán cómodos, pero las consecuencias ocurrirán rápidamente. Alguna de estas consecuencias, será la aparición de malas hierbas mucho más resistentes y tolerantes”.

Pengue también alertó sobre un punto importante que es el de la polinización. Efectivamente, “el trigo tiene un porcentaje de polinización libre, entre el 1 y el 5% del polen podría llegar a otras plantas. Entonces, si soy un productor orgánico o agroecológico, y estoy rodeado o tengo un campo de trigo transgénico a menos de 100 metros de distancia, es muy probable que mi trigo termine contaminado”.

Trigo transgénico para combatir el cambio climático: ¿paradójico?

Recordemos que, desde principios de año, Argentina se ha visto muy afectada por incendios devastadores debido al cambio climático y las actividades humanas. El trigo transgénico permitiría entonces luchar contra la sequía en el país.


Raquel Chan, líder del proyecto científico, explica que "esta tecnología permitiría un uso más eficiente del agua, un recurso precioso que no es infinito. Por lo tanto, es una tecnología que ayuda al medio ambiente y no una que lo daña, como podemos escuchar en ocasiones”.


La sequía y el déficit de agua son verdaderas plagas para los agricultores y acaparan alrededor del 50% de la producción mundial. "Son los tres cultivos más importantes en la alimentación humana, el maíz, el arroz y el trigo, los que se ven directamente afectados", agregó.


Por supuesto, el trigo transgénico no es la única solución para mitigar los efectos negativos del cambio climático actual. “Hay muchas estrategias útiles para actuar ante el cambio climático, pero es importante precisar que la transgénesis es una de ellas”, aseguró el ingeniero agrónomo Daniel Miralles.


Sin embargo, para el especialista Walter Pengue, justificar la implementación de este trigo transgénico por la lucha contra el cambio climático y la sequía son argumentos erróneos. “La promesa de resolver los problemas relacionados con la sequía mediante la llegada del trigo transgénico, utilizando, en particular, el argumento del cambio climático, es exactamente el mismo argumento que se usó hace 25 años al promover los cultivos transgénicos. En esa época, se dijo que estos cultivos acabarían con el hambre en el mundo”.

Argentina debe esperar la aprobación de Brasil

Aún no se ha ganado nada para Argentina, que aún debe esperar a que Brasil, como principal importador de trigo, apruebe la producción y comercialización de trigo transgénico.


"Si Brasil se niega, el trigo transgénico no se puede sembrar y comercializar porque, según las autoridades, esto afectaría la economía del país", aseguró la científica jefe Raquel Chan. Desde el punto de vista científico, si el proyecto queda sin seguimiento, “sería decepcionante para la ciencia argentina y para su futuro como país productor de tecnología”.
 

En la actualidad, las noticias no son muy optimistas. Por ejemplo, la Asociación Brasileña de la Industria del Trigo (Abitrigo) anunció su negativa en un comunicado de prensa. Como recordatorio, Brasil representa el 45% del mercado de exportación. “Hay más de 16 países importadores de trigo argentino que no están listos para adquirir trigo transgénico”, agregó Daniel Miralles.
 

En Argentina, este anuncio tampoco es unánime por razones comerciales. “Si Brasil accede a comprar trigo transgénico, los precios se derrumbarán y con ellos los 3.000 millones de dólares que ingresan al país por las exportaciones de trigo. Esto afectaría la economía del país, ya dañada, en la que el 60% de las exportaciones provienen del sector agrícola”.
 

Para Walter Pengue, esta investigación científica es un verdadero "engaño". "Podríamos haber utilizado fondos públicos para desarrollar biotecnologías que puedan resolver problemas reales", afirmó.
El destino de la producción y comercialización de trigo transgénico está ahora en manos de Brasil. Asunto a seguir...